Desde el pasado 15 de marzo todos los ciudadanos en nuestro país tratamos de adecuarnos a las nueva situación y nos comprometemos con el lema #yomequedoencasa. Los mas jóvenes continúan el curso desde casa y en el caso de los adultos, según la actividad que desarrollan y las posibilidades de su empresa, tratan de conciliar lo mejor posible su vida laboral.

El Real Decreto 463/2020 de 14 de marzo declaró el estado de alarma en todo el territorio nacional y múltiples actividades quedaron suspendidas por razones de seguridad pública y otras mismas se han visto afectadas de forma indirecta por el COVID -19. Por ello y para evitar despidos masivos a través en la misma norma se reguló, en los artículos 22 y 23, el procedimiento excepcional de tramitación de ERTES durante la vigencia de la crisis originada por el coronavirus.

A través de este decreto reconoce el derecho de las empresas a llevar a cabo suspensiones temporales de contratos laborales su plantilla por motivo de fuerza mayor (artículo 22) o por causa organizativas, técnicas o de producción (artículo 23).

ERTEs POR FUERZA MAYOR

Podrán tramitar un ERTE por fuerza mayor las empresas que se vean imposibilitadas de realizar su actividad laboral, por acontecimientos ajenos, imprevisibles e involuntarios a la empresa. Sin embargo, el concepto de fuerza mayor, tan ambiguo en los tiempo que vivimos, se delimitó el 17 de marzo con la publicación del Real Decreto Ley 8/2020, el cual establece que se entenderá causa de fuerza mayor la pérdida de actividad consecuencia directa del COVID-19, como la suspensión y cancelación de actividades, cierre de locales, restricción de transporte público o falta de suministros que impidan continuar con la actividad laboral, o bien por situaciones extraordinarias o urgentes por contagio de miembros de la plantilla.

A la vista de esta delimitación serán, según mi opinión, muchas las empresas que no podrán llevar a cabo un ERTE en éstos términos. Prueba de ello que la Abogacía del Estado ya ha emitido un informe en el que interpreta que los talleres de reparación de vehículos no se encuentran censurados ni clausurado en los términos que previstos por el Real Decreto 463/2020 de 14 de marzo, por lo que veo complicado que puedan acceder a un ERTE por causa de fuerza mayor. Y como este ejemplo supongo que a partir de la semana que viene empezaremos a conocer más denegaciones de ERTES por causa de fuerza mayor.

ERTEs POR MOTIVOS DE CAUSAS ORGANIZATIVAS, TECNICAS O DE PRODUCIÓN

En el caso que su empresa no pudiera acogerse a un ERTE por causa de fuerza mayor, podría tramitarlo por esta vía siempre y cuando:


  1. La empresa sufra de aprovisionamiento total para el desarrollo de la actividad

2 Por descenso un descenso de la demanda tal, que impida prestar servicios que constituyen su objeto o acumulo de objetos fabricados consecuencia del descenso de la demanda.


Fuera de estos supuestos expuestos la empresas, podrán o tendrán que continuar con su actividad y adecuarla lo mejor posible para salvaguardar la salud de sus trabajadores en los términos previstos en el Real Decreto-ley 8/2020 de 17 de marzo.


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